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miércoles, 17 de agosto de 2011

Party.



Creí que tenía todo lo que necesitaba para ser feliz. Sentía que mi vida era perfecta, como una fiesta que jamás iba a acabar. Con invitados de lujo, a quienes llamaba amigos. Eran muchos, si. No hacía mas que reír y divertirme. Abundaba la comida, al igual que la bebida. Las mejores marcas. El mejor vestido. La mejor decoración. Ese era el momento que creía especial. Creí tener todo. Tener amor, amistad, felicidad, perfección. Pero así, de un momento para el otro y como si nada, vi como todo se destruía. Vi como aquellos invitados que creía amigos se iban, me abandonaban. Satisfechos por todo lo que les dí, se marcharon sin decir adiós. Jamás recordaron todo lo que había sacrificado para que estuvieran cómodos, para que se sintieran como en casa. Para que ahogaran sus penas junto a mí, para que disfruten la vida a mi lado. Nadie lo recordó, partieron igual. Se quitaron sus máscaras. Rompieron todo. Me dejaron sola en una fiesta que terminó sin que yo pudiera darme cuenta. Creí tener todo y no tenía nada. Sólo hipocresía, envidia, resentimiento, ambición. Se que nadie suma sin restar y nada es lo que parece, que es preferible dejar todo atrás y volver a empezar. Pero cómo hacerlo si ya no tenes ni en quién confiar. Si estás perdido en la ocuridad. Si sentís que nada tiene sentido.

1 comentario:

  1. Siempre se puede volver a empezar,me gusta la entrada un beso!

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